Inquietudes cambiantes. Vol. 2

1 01 2012

Del creador del artículo Inquietudes cambiantes llega, en un desesperado intento de expresarse y aclararse un poco en lo que a su lista de aficiones pendientes se refiere, Inquietudes cambiantes. Volúmen 2. Adéntrate en este nuevo artículo escrito en exclusiva para este blog en el que descubriras un mundo lleno de cosas por hacer que pinta tan interesante como grande -o pequeño- resulta ser.

Sí, queridos lectores, así es. Cuando surge la necesidad de escribir y tantas ideas de gran envergadura te asaltan a la mente en forma de reseñas, lecturas pendientes, novedades, artículos y demás, necesitas escribir, primero de todo -y antes que nada- algo en lo que esa esencia quede impresa y a partir de la cual se puedan desarrollar las demás ideas. Los lectores habituales ya sabréis de que se trata este tipo de artículos: Una entrada en la que hago una lista de las últimas cosas en forma de aficiones/hobbys que me ha dado por hacer o las actividades que más me apetecen realizar en este momento. Esto se debe a que mis aficiones van por temporadas, normalmente casi siempre coinciden con algún tipo de periocidad (Lo que me asusta bastante :S ¿Soy tan predecible para mí mismo? Vaya pregunta). Pero que no os engañe la forma en la que os vendo este tipo de entradas, tan sólo es otro desesperado intento de escribir para aclararme y evadirme, como ya os dije al principio de la entrada ;D.

Primero de todo, remontémonos a las aficiones que más tiempo he dedicado a lo largo de este año. El pasado 29 de Marzo de este mismo año publicaba el artículo titulado Inquietudes cambiantes, una entrada en la que contaba que, por estas mismas fechas del año pasado (Noviembre-Diciembre de 2010) me había dado por leer cómic americano, tiempo en el que descubrí y redescubrí  grandes clásicos como Watchmen, V de Vendetta, Sandman, Hellblazer, etc.

Esto me hizo adentrarme de buena forma en el apasionante mundo de las novelas gráficas. Después de esto, en esa misma entrada, comentaba que tras aquellas navidades de cómic mis inquietudes se habían volcado hacia el manga, otra de mis viejas y predilectas aficiones. Y así fue, en primavera me dio por leer mangas. En ese tiempo tuve la oportunidad de disfrutar de grandes obras – algunas acabadas y otras a medias – como Vagabond, Bokko o Monster.

Entre Primavera y Verano de este año me dio por el cine y la literatura, descubriendo grandes obras cinéfilas y literarias (el cine siempre ha estado presente y espero que siempre lo esté, al igual que la lectura). De cine más o menos podeís seguir las novedades por las reseñas del blog. Y de literatura me centré en el género fantasía épica con títulos como El Hobbit (Una novela entretenida y ligera cuyo precio no es muy elevado y por lo tanto buena buena adquisición) o El Señor de los Anillos (Las películas me marcaron mucho en su momento por lo que decidí que ya era hora de leerme las novelas, pero no reparé en la longitud de su obra y lo que ello pudo derivar en un lector no muy acostumbrado a sagas grandes. Pronto me arrepentí de los 50 euros que me costó la triología completa, que aún sigue ahí esperando a ser leída). También me dispuse a leer otras obras como El Nombre del Viento o Juego de Tronos, dos libros que han tenido mucha fama a lo largo de este año; el primero con la publicación, hace pocos meses, de su segunda entrega y el otro con la emisión de su magnifica serie de factura impecable. Ambas obras, muy buenas, comencé a leerlas creando una buena sensación en mí pero las abandoné al poco tiempo esperando a que algún día retomase su lectura (Cuando abandono un buen libro no lo hago por el libro en sí, sino por que el tiempo me va despegando de su lectura y con ello, la pérdida del hilo en la trama y el posterior desinterés).

Llegó el verano y volvió el furor por el manga. Akira, una grandísima obra cuya película me encanta pero cuyo manga -que es mucho mejor- no había leído aún ocupó parte inicial de verano, leyéndome dos tomos de los seis de su edición recopilada a espera de comprar y leer más. El verano se cerró con el descubrimientos de otras series, de las cuales destaco especialmente Fullmetal Alchemist, cuyo manga me gustó bastante y he reseñado en el blog aún a espera de terminarlo definitivamente.

Cabe remarcar que durante el verano también tuve mis pinitos por el mundo del videojuego (que me acompaña siempre desde mi más tierna infancia pero cuya continuidad, y más cuando uno está ocupado y no dispone de tanto tiempo libre, queda anulada en muchas ocasiones) descubriendo la saga Final Fantasy y su obra maestra, Final Fantasy VII. El haberme adentrado en el fantástico mundo de esta maravillosa saga RPG me valió para comprarme Final Fantasy XIII (Uno de los últimos títulos de la saga lanzados para la Playstation 3) que no estaba mal pero cuya linealidad…Hizo que lo dejase a un lado de forma indefinida. También me compré el increíble God of War 3, un juego al que tenía muchas ganas tras haber jugado a las anteriores entregas con notables resultados. Me lo pasé, me encantó, y me lo quiero volver a pasar.

Al mismo tiempo, me entraron ganas de leer cómic de género súper heroico; quizás esto estuvo influido por el hecho de que a finales de verano la cartelera de cine se llenó con un buen número de adaptaciones de cómic y novelas gráficas varias y eso me hizo querer adentrarme en ese mundillo. Primero fue el descubrimiento del carismático personaje de Masacre, cuyos cortos y ligeros números de acción a raudales y un humor en forma de cachondeo único aliviaron y enfriaron la carga veraniega; eso sí, mi afición por este personaje fue tan corta como sus números. Más tarde llegó Spiderman, y a su vez el final de ese tiempo de afición al género de súper héroes durante el pasado verano; ya os contaré más detalles, que es un tema del que tengo ganas de hablar. Le tenía que haber dado la oportunidad a cualquier otro personaje, porque “el amistoso vecino” me cansa  -y mucho- con algunas de sus tramas. Será porque, tal vez, no era el momento de leer a este personaje.

Luego llegó el Otoño, donde mis primeros meses de Universidad no me dejaron catar, a penas, muchas de mis aficiones. No obstante, sí la de los videojuegos, que la tenía algo olvidada. A principios de otoño me compré la Nintendo 3DS con la excusa de antender a mi nostalgia videojueguil con el remake del gran The Legend of Zelda: Ocarina of Time. Uno de los mejores títulos de mi saga de videojuegos favorita y que yo, siendo bien pequeño, pude disfrutar en su dia. Le dediqué tiempo, pero de forma lenta, disfrutando y exprimiendo cada paso dado a lo largo del juego. He vuelto a jugarlo de forma muy irregular en todo este tiempo desde finales de Octubre, pero apenas he sacado mucho partido a la 3DS, a la espera de que su catálogo mejore o compre algún título del cual yo pueda sacar mucho partido.

Después de esto hubo otro tiempo de parón en mis hobbys, rescatado de forma poco impactante por el mundo del cine -que siempre acompaña- en el que siempre hay buenos títulos que disfrutar.

Más tarde, durante el mes de Noviembre, salió a la venta el esperado videojuego The Legend of Zelda: Skyward Sword; cuyo lanzamiento suponía la continuación de la saga en consolas de sobremesa tras una larga espera de cinco años desde su última entrega. Tenía muchas ganas de revivir las maravillosas experiencias que uno siente al jugar a un juego de la saga The Legend of Zelda, y por ello, le seguía muy de cerca la pista desde hace mucho tiempo; tanto, que tenía reservada la edición coleccionista un mes y medio antes. Al final me hice con esa edición y pronto pude revivir magníficas experiencias dentro de esta maravillosa saga. Un juego increíble, una obra maestra, rey de reyes. Para mí, el mejor videojuego del año. Todo esto, el hecho de plantearme seriamente su adquisición, su reserva, su compra y en fín, el poder haber disfrutado de este videojuego con su maravillosa edición desde pocos días después de su lanzamiento, es gracias a Art, a su incondicional apoyo y ayuda :D.

Después de resarcir mi nostalgia jugando a sendos títulos de la saga Zelda anteriormente mencionados, llegó el final del otoño. Durante este tiempo, tuve otro momento de parón en mis hobbys el cual -otra vez- volvió a ser rescatado por el cine. Descubrí la película “El Gran Lebowski” la cual encontré en Blu-Ray a un precio inmejorable y cuya reseña ya podeís leer en este blog. El mismo día en el que fui de compras y adquirí “El Gran Lebowski” también compré, de forma inesperada y súbita, el Blu-Ray de la película Reservoir Dogs pero la devolví a la semana aún con el precinto pues deduje, al final, que me había precipitado y que los más de 15 euros que costaba podían ser mejor invertidos que en una película cuyo resultado en mi crítica cinéfinela no sabía si sería bueno o malo (Cabe decir que sigue en mi lista de películas pendientes porque tiene buena pinta y su director, Quentin Tarantino,  me gustó en Pulp Fiction). Así pues, tras esa reflexión -de la cual me siento orgulloso, pues supone un paso adelante para evitar compras de las que luego me arrepiento- me dispuse a invertir ese dinero en libros ya que, por aquellas fechas -y hablo de principios de Diciembre- me había vuelto a dar por leer libros. Y todo ello gracias a Art :D, la persona que siempre acierta conmigo y que me recomendó, hasta que me lo leyese y sin desistir, La sombra del viento. La lectura de aquel librocuya reseña, insisto, está plasmada en este blogme hizo descubrir nuevos límites de mi sed lectora y me hizo adentrarme, mucho más aún, en el mundo de la lectura. Este hecho hice que invirtiese ese dinero, anteriormente gastado en aquel Blu-Ray cuyo disfrute ponía en duda, en libros; concretamente en dos libros de género humorístico/fantástico que parodian todo el mundillo de la fantasía como género literario: Mort y ¡Guardias!¡Guardias!, del genial escritor inglés Terry Pratchett, ambos libros en formidables y muy adsequibles ediciones de bolsillo. Su lectura aún queda pendiente, pero he leído algunas páginas de la novela “Mort” y, la verdad, su lectura se hace bastante amena y curiosa. Me gusta.

Llegaron las Navidades, el momento en el que escribo (o escribí, para cuando la leáis esta entrada en un futuro) este artículo. Y con el calor de la Navidad, con todo el tiempo libre con que nos obsequia la venida del gélido invierno, mis aficiones volvieron a surgir de forma fuerte. Todo el tiempo libre del que disponía (hasta donde permiten los compromisos navideños y la universidad) hizo que buscase, me actalizase y me fijase en todas aquellas novedades o joyas aún por descubrir de mis diferentes aficiones. Y de todas mis aficiones surgió una en especial, el mundo de las novelas gráficas. Esta vez, gracias a la experiencia tomada, a los títulos conocidos y al saber de la existencia de otros tantos, pude acertar con mayor atino en el conocimiento de nuevos títutlos que ahora ocupan algunas líneas de mi lista de lecturas pendientes. Pero esta vez no iba a ser como otras, no; esta vez tenía muy claro lo que buscaba y de lo que huía, haciendo caso a mi experiencia. Esta vez buscaba tramas adultas, novelescas, de intriga y misterio, con la fantasía en su justa medida y, si de alguna forma la fantasia era su esencia, que parezca real, es decir, que no parezca que la fantasía se intenta colar en una realidad que permite pocos lujos y en la cual ésta queda en ridículo o resulta ser demasiado infantil. Buscaba tramas realmente buenas cuya lectura me permitise el lujo de evadirme e introducirme en sus páginas hasta el final de su lectura. Pronto di con algunos títulos europeos que pintaban bastante bien: El Íncal y La Casta de los Metabarones. En el terreno de la novela gráfica americana di con títulos como Ex Machina, 100 Balas, Sin City o Planetary. Todas ellas tenían -y siguen teniendo a la espera de ser leídas por sus interesantes tramas- cabida en mi lista de pendientes pero finalmente me hice con una de ellas: Planetary, edición Absolute. (Regalazo Navideño de Art, junto a otra magnífica novela literaria 😀 (Ya dedicaré una entrada a mis últimas adquisiciones y regalos navideños)). La edición Absolute de Planetary (La cual reúne en sus más de 600 páginas toda la saga completa) ahora descansa en mi escritorio mientras la leo y disfruto en mis ratos libres, descubriendo una interesante y entretenida lectura.

También adquirí dos buenos y bonitos autorregalos: Blacksad, cómic europeo de autores españoles cuya trama de cine negro cásico, artístico dibujo y  ligereza invitan a una agradable lectua; y Hellboy, cómic americano, de género de terror, cuyas misteriosas aventuras y estética siempre me había llamado la atención cada vez que me lo encontraba, por lo que finalmente decidí adentrarme en su mundo con la adquisición de su edición integral (Volúmen 1) que recopila sus historias en una increíble edición de lujo. He leído las primeras páginas y pinta bastante bien.

Todo esto, entre muchas otras y tantas cosas, a lo largo de este año. Mención especial a los videojuegos que he jugado a lo largo del año o las películas que he podido disfrutar. En el terreno de los videojuegos he jugado y pasado grandes títulos como: Shogun 2 Total War, BulletStorm, Crysis 2, Killzone 3 o Skyrim. Pero hablar de videojuegos resulta algo bastante extenso, por lo que tengo preparada una reseña dedicada a los videojuegos que he disfrutado a lo largo de este año. En el terreno del cine, algunas películas han quedado reseñadas y otras las reservo para posteriores reseñas, además de la posibilidad de que confeccione algún top cinéfilo.

Y eso es todo hasta este momento, en el que me dispongo a finalizar este artículo. Como habreis podido comprobar, esta entrada se trata de un repaso de mis aficiones y modas a lo largo de este año. Un resumen, a muy grandes rasgos, de todos aquellos hobbys que más han ocupado mi tiempo libre y cuya realización me ha aportado mucho, ya sea en forma de película, libro u otras actividades. Un extenso camino a lo largo de este 2011 que ha deparado muchas sorpresas, descubrimientos, grandes lecturas y películas. Lo único que me entristece un poco es no haber podido dar cabida a todo esto en el blog, ya que todo esto da para unas cuantas entradas a la semana; pero ya sabeís que es difícil sacar tiempo del tiempo libre que a uno le queda y que dedica a estas aficiones; y eso que muchas veces, aún así, apenas tengo tiempo para las aficiones en sí.

Por supuesto, no sólo han sido estas cosas las que han ocupado mi tiempo en forma de días y meses a lo largo de este año. Por supuesto he realizado otras muchas otras cosas: Este año finalicé mis estudios de bachillerato y me saqué el selectivo para poder entrar en la Universidad. Tuve un verano movidito, entre pruebas de acceso de otras escuelas y el propio carné de conducir. Luego la Universidad y todo lo que supone, trabajos y demás. Además de claro está, en el terreno personal, conseguir tiempo libre para estar con la familia, los amigos, pareja y demás cosas personales 🙂

Espero traer pronto nuevas reseñas, artículos, tops y demás entradas, muchas de ellas basadas en obras que comento aquí. Espero que sigáis la evolución de este blog para descubrirlas y disfrutarlas. Gracias a todos por este año 😉

Un saludo! Feliz y prospero año nuevo! 😀

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